CONCIENTIZACION SOBRE EL RIESGO MOTOCICLISTICO


Manejar una moto NO es fácil y SI, exige más habilidad, concentración y práctica que la conducción de un automóvil.  Por qué?  La respuesta es muy sencilla: pilotear una motocicleta conlleva algunos riesgos que no se aplican a la conducción de un carro o camión.  Una moto no tiene la estabilidad y tracción de un carro porque sólo tiene dos ruedas y eso exige mucho equilibrio (especialmente a baja velocidad), aparte de que en una moto somos mucho más vulnerables ante una caída o accidente porque tenemos menos protección a favor.  Debido al factor de tamaño vehicular, una moto es más difícil de detectar que un carro, un bus o un camión de carga pesada, y se requiere de un ojo muy entrenado para ver y calcular la distancia y velocidad de esa moto. Lastimosamente muy pocos automovilistas pueden jactarse de tales habilidades de detección en carretera, sobre todo los que van hablando por teléfono o haciendo cualquier cosa menos manejar.  Esto y todo lo anterior nos deja en una posición muy poco ventajosa, especialmente en las intersecciones y autopistas.  
No en vano nuestra familia, amigos y hasta desconocidos, casi como por mandato de una ley universal, nos empiezan a llenar la cabeza con panoramas y metáforas poco alentadoras que tienen que ver con donar órganos, firmar testamentos y tomar pólizas de vida y nos hablan por enésima vez de la famosa “carrocería” de la moto. A fin de cuentas, es aquí donde todo mundo tiene decenas de  “expertas” opiniones y anécdotas que ofrecer, como la del tío lleno de pines después del accidente en moto de hace 30 años (ebriedad, falta de casco?), el hijo del vecino que se compró una flamante moto de muchos millones de colones pero que ahora está internado en el CIMA porque pensó que era muy carga para manejar una “panadera” y se pasó de listo en carretera, el amigo de un conocido que no se amarraba nunca el casco y pasaba mensajes de texto mientras iba en moto que ahora está tres metros bajo tierra…Las historias de miedo sobran y tampoco son infundadas, pero están inscritas en un marco cultural donde la gente cree que:

*Aprender a andar en bicicleta es de niños y se aprende sin protección y a punta de caídas

*Aprender a manejar un carro se hace con un amigo o familiar

*Pagar clases de manejo profesionales es una tontería y pérdida de dinero

*Se piensa que a uno no le va a pasar nunca nada y que ahí “se la puede ir jugando”

*Una moto automática (scooter) no requiere de absolutamente nada de entrenamiento y al comprar una se resuelven mágicamente todos los problemas de transporte.

Con esta colección de mitos e imprecisiones conceptuales, no es de extrañar que la gente se quede con sólo una cara de la moneda: aquella donde sólo hay accidentes y tragedias en moto y donde tantos motociclistas se tiran a las calles sin preparación adecuada y terminen pagando las consecuencias en moto y pellejo propios. Esto NO tiene que ser así!

ACEPTACION DEL RIESGO

Algo hay que entender muy bien cuando se conduce una moto: las caídas y los incidentes está siempre a la orden del día. Reza el famoso dicho de sabiduría motociclística que sólo hay dos tipos de motociclistas: los que ya se cayeron y los que están por caer.   Con esto en mente, hay que detenernos a pensar por unos minutos en qué tanto riesgo estamos dispuestos a aceptar. Si definitivamente la posibilidad de una caída, por más ligera que sea, es inaceptable para alguien, esa persona debería considerar si realmente el motociclismo es para él o ella. Si aún los Grandes del Motociclismo no logran salvarse de vez en cuando de uno que otro aterrizaje, sería ingenuo, por decir lo menos, pensar que nosotros nos vamos a salvar de lo mismo siempre.

Toda actividad que realizamos a lo largo del día entraña un cierto riesgo. Amanecer y levantarnos de la cama, salir de la casa, transportarnos en carro o en bus al trabajo, ir al cine o a la casa de los amigos son acciones que en mayor o menor medida y dependiendo de un sinnúmero de factores pueden significar más riesgo o menos para nosotros.  Desde esta misma óptica, andar en moto no es tan diferente.  Una vez que se adquiere conciencia de los riesgos asociados al motociclismo y se aceptan como parte del paquete, comprendemos que es hora de aprender a manejar esos riesgos para mantenerlos dentro de un mínimo razonable y más aceptable.

                                                                                     
MANEJO DEL RIESGO…calzando las botas del Motociclista Superior

Un “buen motociclista” puede poseer muchas habilidades, como controlar la moto a la perfección a baja velocidad, tomar curvas rápidas y precisas, evadir obstáculos y frenar con precisión casi mecánica. “El buen motociclista” puede también manejar sin ir volando por la pista y anticipar los riesgos como si tuviera un sexto sentido, evitando por completo (o al menos en gran medida) situaciones comprometedoras y a todas luces peligrosas.  En realidad la definición y capacidades de un “buen motociclista” pueden estar bien abiertas a debate; sin embargo, lo que es indiscutible es que ese Motociclista se va a caracterizar por un fuerte deseo y motivación de reducir el riesgo general al que se expone por el solo hecho de montarse en la moto y empezar a rodar.  La práctica constante y una actitud positiva son de enorme ayuda, pero sobre todo, lo que diferencia al Motociclista Superior del promedio, de esos que no usan accesorios de protección, que andan el casco mal puesto, van mandando mensajes por celular y en general pasándose de listos, es una estrategia cuidadosamente trazada y a prueba de balas para evitar los problemas de cualquier tipo.

El “a mí no me va a pasar”  y el “ahí me la juego” van en contra de la esencia del Motociclista Superior, quien sabe que su habilidad no debe ser excusa para bajar nunca la guardia porque en el pasado “jugársela” hizo que “sí le pasara” y sabe que, incluso aplicando la mejor estrategia defensiva en la conducción, aún le puede pasar.  En este contexto, a sabiendas de que el riesgo siempre va a estar presente en mayor o menor grado,  siempre es posible manejarlo y hasta minimizarlo.  

Una de las formas más efectivas de manejar el riesgo es primero estar conscientes de los problemas potenciales y luego, tener un plan específico  para minimizarlos.
Conocer los riesgos debe llevar a reflexionar sobre los márgenes de seguridad, que se refieren a: 1) mantenerse dentro de los límites de nuestras habilidades; 2) mantenerse dentro de los límites de nuestra moto, en especial de los de tracción; y 3) mantenerse dentro de los espacios de tiempo y espacio disponibles para hacer frente a situaciones de transito riesgosas antes de que se transformen en emergencias.

Tratando de adaptar el acrónimo inglés de la estadounidense MSF (Motorcycle Safety Foundation), SEE (Search, Evaluate, Execute), les propongo unas siglas similares de mi propia cosecha en español: VER (Vigilar, Evaluar, Reaccionar).  Detrás de la estrategia VER vamos a encontrar una gran herramienta para analizar qué es lo que sucede realmente en carretera mientras constantemente vamos planeando y reajustando los pasos a seguir.  VER se refiere a Vigilar todo lo que se mueva (o no) antes de caer en una situación comprometida, Evaluar cómo las distintas variables en carretera se pueden conjugar para ponernos allí, y reaccionar ante una posible amenaza vial  para preservar nuestros márgenes de seguridad. 

La Estrategia VER es actuar como si estuviéramos a cargo de una delicada misión de inteligencia al mejor estilo de la KGB y CIA combinadas; es empezar a formarnos en la constante disciplina mental de preguntarnos qué va a ser ese chofer de adelante (que parece que viene irresponsablemente hablando por el celular), qué pasa si ese conductor no me ve?, qué hago si hay un hueco, arenilla o una manchota de aceite en la curva que tengo unos segundos adelante, qué pasa si el carro se brinca el Alto o semáforo a pesar de que yo llevo el derecho de vía en una intersección, que hago si me sale un taxista psicópata que me persigue varios kilómetros porque le pité al brincarse un semáforo en rojo e invadir mi carril?  Estas situaciones del día a día motociclístico tienen un común denominador: si no se sigue una estrategia estricta y bien planificada fácilmente podemos aparecer en los titulares de La Extra y en las Notas Luctuosas de La Nación.  En pocas palabras, nuestra supervivencia, al mejor estilo de Darwin, depende de utilizar constantemente la Estrategia VER y volvernos maestros en ella.

Una excelente oportunidad de ir desarrollando la estrategia VER es mientras vamos aprendiendo las habilidades básicas del motociclista a través de los ejercicios en el Parqueo (en la Escuela de Manejo BMW Motorrad Costa Rica), donde a menudo vamos a tener a varios aprendices circulando simultáneamente.  El esforzarnos en tratar de mantener siempre una Conciencia del Entorno durante las prácticas de parqueo nos va a empezar a hacer más fácil la transición a la Jungla de Asfalto (sí, está llena de animales y trampas!)

De más está decir que estar siempre preparad@ para más que para menos es una cuestión de responsabilidad y madurez a la hora de pilotear la moto y que por más que avancemos en la meta de convertirnos en ese Motociclista Superior, esto es un proceso que nunca termina!

R.





Interesad@ en sacar licencia? Consejos para escoger su primera moto? Cómo ir dando los primeros pasos? En el blog hay mucho más de lo que se ve en la primera página, así que l@s invito a ver las otras páginas en "Entradas antiguas" al puro pie de cada página y a seguir el blog. Me pueden contactar al 8814-9694.

RECOMENDACIONES BASICAS PARA EVITAR ROBO DE LA MOTO





Bajonazos, robos por descuido, timos y otras raterías están a la orden del día, en especial si se trata de vehículos tan apetecidos y “robables” como las motos. No es casualidad que una póliza de seguro que incluya Robo sale terriblemente cara (cerca de 55 a 60% del valor total del seguro con todas las coberturas!). Después de todo, una moto, hasta de las grandes y pesadas, no es imposible de levantar entre tres o cuatro cabrones fuertes para echarla en un pickup, van o camión.  Tampoco en vano una cerradura de ignición y la columna de dirección son un juego de niños para los ladrones, que pueden arrancar la moto allí mismo con el viejo desatornillador plano después de volarse el llavín o haciendo un rápido cableado.  Incluso, si la moto está bien protegida con candados, cadenas y alarmas, siempre es muy posible que nos estén esperando y, justo en el momento de quitar los elementos de seguridad, nos salgan por detrás para encañonarnos y quitarnos las llaves y controles de alarma o que se nos metan de madrugada para hacer de las suyas mientras dormimos.  En pocas palabras, si las ratas se lo proponen suficiente, casi siempre van a tener la ventaja del elemento sorpresa, la experiencia en estas raterías, ir drogados para ganar valor, la disposición a emplear la violencia si las cosas salen mal y la poca efectividad de las autoridades una vez consumado el crimen. Aunque en buena teoría a cualquiera le puede pasar, siempre es posible seguir ciertas normas para disminuir considerablemente las probabilidades de que nos roben la moto.  Después de todo, en este juego mental de Descuido vs. Precaución, la pregunta tal vez sea quién es el que se va a preparar mejor?


-Robos por descuido
               
               En la calle: Debemos tener mucho cuidado con los lugares donde vamos a dejar la moto. Muchas veces la famosa mentalidad "a mí no me va a pasar" hace que la gente deje el vehículo parqueado en zonas poco iluminadas y solitarias donde en cuestión de un par de minutos nos violentan la traba de la dirección y el llavín de la columna de ignición, arrancan la moto y desaparecen. Si hay algo fácil en este mundo es palanquear y quebrar el bloqueo de la dirección de una moto y, si no les da tiempo de forzar el llavín, hasta empujada se nos pueden llevar la moto.  Las actividades al aire libre o en alrededores de vía pública, como exhibiciones de motos, la Convención Motociclística, etc, son ocasiones donde se facilita el robo de la moto, ya que todo mundo va y viene, hay mucha gente, y cada quién anda relajado y distraído…el escenario perfecto para hacerle la magia a una moto ajena!
               
             En un parqueo: En locales públicos o privados donde vayamos a dejar la moto, discutiblemente baja algo el riesgo de que nos roben la moto, pero igual no hay garantías. También aquí lo mejor es buscar un lugar visible, iluminado y transitado, ojalá cerca de alguna caseta de los vigilantes. En algunos parqueos, como los de centros comerciales grandes tipo “mall” ponen postes y otras estructuras fijas de metal para que uno pueda amarrar la moto.  Se debe tener cuidado al parquear en los lugares aledaños a los cines, teatros, discotecas, universidades y otros, ya que si hay alguien vigilando fácilmente va a poder calcular un tiempo de hora y media a 2 horas para cometer la fechoría. Para alguien profesional en robos esto es todo el tiempo del mundo.  Por otra parte, si uno va con otros compas en moto, es bueno llevar cadenas y candados entre todos y dejar las motos amarradas entre sí.

                Dentro  o fuera de la casa: Tener la moto guardada en la cochera o incluso dentro de la casa tampoco es en garantía de nada. Muchos robos, de los llamados ahora “cocherazos”, se perpetran mientras los dueños del vehículo dormimos apaciblemente. Aún de más cuidado debe ser dejar la moto estacionada al puro frente de la casa, ya que la gente normalmente baja las defensas al pensar que todo está bien ahí.  Aunque no he tenido la experiencia con ninguna de mis motos, gracias a Dios, dos veces se nos han metido a la cochera en la madrugada sin demasiado éxito y a mi mamá sí le han forzado el carro estando al frente de la casa o a la vuelta donde familiares. Siempre es buena idea tapar la moto con un cobertor o al menos una cobija o sábana para que no sea tan llamativa y sus dispositivos de seguridad no sean identificables al primer vistazo. Si las ratas no saben a qué se enfrentan lo van a pensar un poco más para irrumpir y empezar a ver qué.


-Robos por bajonazo: esta debe de ser una de las experiencias más frustrantes y traumáticas de todas. En estos tiempos ni siquiera entregar la moto sin oponer resistencia nos garantiza que no nos hagan un daño.  En una ocasión, recién estrenando moto, me siguieron 3 tipos en un pickup tipo 2:30 de la madrugada y casi no la cuento. Pude corroborar que sí iban siguiéndome al adelantar un carro y ver a los tipos hacer lo mismo.  En otra ocasión iba practicando con un amigo, en motos distintas no lejos de mi barrio, y una moto con un par de ratosos empezaron a seguir al compa. Para hacer la historia corta, fue un juego de gato y ratón hasta que tuve que terminar de espantarlos y por dicha el mensaje les llegó fuerte y claro. Con menos suerte, mi amigo y compañero instructor Steven ya fue víctima de bajonazo frente a la casa (Honda Falcon recién comprada, 5 días) y hace poco un par de ratas en una WR200 (la clásica moto de rata, junto con la DT200) lo esperaron cerca de la casa e intentaron carrerearlo en la BMW G650GS nueva (muy raro que busquen moto de lujo, pero también se puede dar y he escuchado de casos, principalmente para pedir rescate o jugar de hombres acumulando experiencia rateril). No se confíen sólo por tener moto grande.

-Robos por timo: fácilmente puede llegar alguien (arratado) a ver nuestra moto que está a la venta, dejarnos la moto en que venía (robada) mientras se va a dar “una vuelta” exasperantemente larga y adiós!  No se dejen engañar porque la persona viene bien vestida, oliendo a buena colonia y se ve como “gente bien”. Antes de prestar la moto para que la prueben los interesados, no está de más pedirles cédula, estar acompañado y hasta hacer el asunto en algún lugar estratégico donde hayan cámaras captando la acción y las entradas y salidas al sitio, como un centro comercial. Así de una vez no van a saber dónde tenemos guardada la moto. También le puede uno decir al interesado que sólo vamos a prestar la moto si vamos montados atrás mientras él conduce.

En el caso de que seamos nosotros los que vamos a comprar la moto, debemos ir acompañados y mantener los ojos abiertos. Nada mejor que realizar el pago por transferencia bancaria para no andar cargando grandes sumas de dinero. Una vez comprada la moto, no está de más ir atento a que nadie nos siga y cambiar la cerradura de la moto apenas sea posible. Una vez le presté una de mis motos a un amigo mientras yo andaba en otra. De casualidad me encontré esa moto prestada en un parqueo de un mall y, como le andaba la llave de repuesto, la desbloqueé y la dejé parqueada a 5 metros de donde la había dejado mi amigo. Lo que en realidad fue una broma inofensiva, bien podría no serlo si el antiguo dueño de la moto aún tiene copias de la llave de nuestra nueva moto y no es una persona honesta. Es muy fácil seguir a una persona que no sabe que está siendo vigilada!



-Medidas y dispositivos de seguridad                                                            
                 
     Candados y cadenas regulares: aunque hay infinidades de candados y cadenas para amarrar nuestra moto, justo estos son los dispositivos más sencillos de vulnerar, sobre todo si son de los baratos de ferretería. Incluso si las cadenas son gruesas, quizás no sean de un material resistente a una cizalla, corrosión con químicos fuertes, martillazos, equipo de acetileno y demás tretas. Más de un ladrón se ha tenido que reír al llevarse la moto de alguien que pensó que con esto no se le iban a llevar su preciada amiga de dos ruedas. Una gran desventaja con los candados y cadenas fuertes es su gran peso y volumen. En caso de llevarlos en un bulto a la espalda podemos sufrir lesiones si nos caemos de la moto y aterrizamos sobre todo ese metal (fracturas de columna!), así que hay que tener cuidado con cómo y dónde vamos a trasportar estos dispositivos.

                Candados en U: estos suelen ser de materiales más resistentes que el candadito promedio, pero hay muchos videos en internet que muestran lo fácil que es abrir la cerradura circular de uno de estos con el tubo de un lapicero Bic.Yo me quedé pasmado cuando empecé a ver estos videos. Lo que siempre recomiendan con estos candados es pasarlos de tal forma que se prense la llanta delantera y las botellas de las suspensiones. Ante lo fácil que podría ser brincarse la seguridad de un candado en U se puede pensar en conseguir uno adicional, de otra marca, para prensar la moto también atrás. Si logran forzar el primero el segundo tal vez no sea tan fácil por no ser igual. Eso sí, no olviden que siempre pueden levantar la moto, así que volvemos al asunto de amarrar la moto a algún punto fijo.

                Candados de disco: en las decenas de páginas que he estado investigando, para no llegar a repetir siempre lo mismo y a hacer “copy-paste” de otros autores, todo mundo coincide en que este es el candado más endeble e inútil como único método antirrobo. La ventaja es que es pequeño y liviano, fácil de poner y de quitar, pero es un sueño de opio esperar que esto impida el robo de la moto. Ahora, si este dispositivo se combina con otros, ya cambia el asunto, e incluso hay candados de disco con alarma, entonces si mueven la moto, el aparatito empieza a hacer un bullón que seguro no se esperaba el ratero.

                Alarmas sonoras, de presencia, corte de ignición: estos dispositivos en general, no son para evitar el robo de la moto, sino más bien para disuadir y entorpecer en mayor o menor medida el acto delictivo, a menos que haya un corte de ignición o sensor de presencia/antisecuestro. Incluso en estas dos últimas opciones, que son mucho mejores que la alarma que sólo hace escándalo, siempre se pueden montar la moto en una camioneta o desconectar cable de batería.  Una vez que me quedé varado cruzando una poza y la alarma de la moto se me volvió loca, le desconecté la batería y listo, se acabó el ruido! Por otra parte, hay que tener muy claro que nadie le presta atención a una alarma que suena, como en el famoso cuento del niño que gritaba “El Lobo, el Lobo!” (es mejor una alarma que avise al beeper o celular si hay problemas).

Uno de los sustos de mi vida me lo llevé hace varios al dejar años la moto mal estacionada en el centro de San José y, al salir casi dos horas después de un curso que estaba llevando, darme cuenta de que la moto ya NO estaba!  A pesar de que la moto quedó con alarma y con la manivela trabada, se la levantaron entre tres o cuatro oficiales de tránsito y la echaron en una de las grúas de cajón pequeño (no las de plataforma). Los vendedores de la tienda al frente de donde estaba la moto se tiraron toda la cinta y me contaron que los tráficos esperaron y esperaron porque de verdad no querían  llevarse la moto, que la alarma no paró de sonar y sonar y que al final, ya aburridos los policías, la montaron a la grúa y jalaron para Plaza Víquez. 

Con el sensor de presencia/antisecuestro, si la moto está prendida pero el control de la alarma se aleja mucho del radio de acción de la alarma, la moto va a empezar a hacer un escándalo y va a tener un corte de ignición tras un minuto o dos de haber perdido contacto. Probé la efectividad de este tipo de alarma una vez que le presté la moto a mi mejor amigo y, cuando ya se hallaba a la vuelta de la esquina, recordé que no le había dado el control de la alarma. Antes de 3 minutos mi amigo ya me estaba llamando, con un bullón de fondo, para decirme que se había quedado varado en las inmediaciones del barrio. Cuando llegué para callar la moto con el control, mi compa estaba como a 5 metros de donde se había llevado la moto y todo mundo se le quedaba viendo. Incluso me pasó al revés: un alumno terminó clase y se fue con el control de mi alarma en la bolsa. Si no hubiera sido porque lo logré alcanzar antes de que la alarma terminará de dispararse (ya venía haciendo bulla mientras yo le daba cacería en la presa a don Francisco!) me hubiera quedado botado y en medio del escándalo de la alarma.

El problema aquí está en que las ratas se saben todos estos trucos antisecuestro, entonces llegan varios maleantes en dos motos (mínimo) donde está uno, lo encañonan y le buscan el control, después, lo encuentren o no, se van en la moto de uno pero dejando a otra rata vigilándolo a uno. Si la moto robada activa la alarma y se apaga, los ladrones se comunican con el otro que está con uno para que lo joda y le quite por las malas el control.

                Sistemas de seguridad (cámaras, sensores, luces): estos dispositivos pueden ser muy efectivos como disuasorios si las cámaras y focos están a la vista, pero ojalá lejos del alcance del malhechor. Si se nos vuelan la cámara o luces de un balinazo entonces no quedamos en nada tampoco.

                Grabado de piezas: algunas motos son robadas para luego ser desguazadas y vendidas para repuestos en el mercado negro, ya que tanto hay gente que se dedica a conseguir repuestos de esta forma como inescrupulosos que los mandan a conseguir.  Este tipo de delito se va a entorpecer bastante si tomamos la precaución de marcar las piezas principales de la moto, tantas como sea posible, con señas distintivas o hasta el número de VIN, de Motor, u otros datos que les resulten comprometedores a los desguazadores y a los compradores deshonestos.  Aunque siempre es posible que borren los grabados para disimular, siempre va a quedar algún tipo de marca que sugiera manejos deshonestos. Hace unas semanas compré un aparatito grabador de superficies con punta de diamante para marcar desde las motos hasta los electrodomésticos. Tras dejar las marcas es importante proceder a tomar fotos de ellas y almacenar estas pruebas en algún lugar seguro (un medio físico  sumado al ciberespacio es buena idea!). Este tipo de evidencia resultará incontrovertible a la hora de la posible identificación y recuperación del bien robado.

                La Capa de la Invisibilidad: al estilo de Harry Potter, se trata de colocarle a la moto un cobertor o por lo menos una sábana de cama para que se vea mucho o del todo.  Aunque una rata ande de vigía por nuestro barrio o residencial y se percate de nuestra moto tapada, el solo hecho de que no va a poder adivinar los detalles de la moto y si se halla con cadenas y candados ya viene siendo un factor que puede incidir sobremanera en sí el amigo de lo ajeno la va a obviar para buscarse otro vehículo más descuidado y fácil de violentar.  A menos que los rateros vengan muy preparados, no les va a ser nada grato develar la moto y ver que está hasta el rabo de candados, cadenas y dispositivos todos combinados para entorpecerles la mala vibra.
                Métodos poco ortodoxos pero efectivos: leía también de una alarmita casera hecha a base de hilo fino de pescar y un poco de latas de gaseosa.  Al enredarlas estratégicamente en la moto  (y mejor si también le ponemos un manta o cobertor al vehículo)  cualquiera que llegue sin percatarse de la sorpresa va a crear un escándalo de Padre y Señor, tras lo cual seguro no le van a quedar ganas de continuar de sólo imaginar al dueño llegando con una escopeta o una .45 lista! 

-Sentido común y mentalidad de precaución

 Hay cosas que a todo mundo le parecen “obvias” y “lógicas”, pero al fin y al cabo muchas veces no hay tal. Detalles como dejar las llaves pegadas en la moto (vamos, a todos nos ha pasado alguna vez o más de un par), parquear por ahí hasta sin trabar dirección, subirnos a la moto viendo hacia abajo en vez de escanear el entorno, utilizar la misma ruta siempre y a la misma hora de manera predecible nos ponen en situación de riesgo.  Siempre les recomiendo y aplico para mí mismo una ligera paranoia, suficiente como para desconfiar de todo lo que se mueve o permanece quieto a mi alrededor.  En ya bastantes ocasiones me ha tocado brincarme un alto o hasta un semáforo en la noche al divisar una moto, ojalá dos tiempos, con dos cabezas en el perfil.  La mentalidad de que no hay que pensar en estas cosas “para no llamarlas” es una absurda negación de una posible realidad en que podríamos más bien vernos envueltos por no haber previsto ese peor escenario.

-Si ya sucedió el robo…qué hacer

Si nos agarró tarde para prever y acabamos de ser víctimas del hampa, primero démosle gracias a Dios de tener chance de ponernos a pensar en qué hacer…otros no la cuentan ya! Aunque muchas veces esto no llega a nada, DENUNCIE el robo a la autoridades e informe a la compañía aseguradora. La moto podría estarse utilizando para cometer nuevas fechorías y mientras no se reporte el robo a las autoridades los únicos imputados seríamos nosotros los dueños de la moto.  No es vara que la moto de Steven tuvo participación en un asalto a mano armada y herida de bala a un cura en Tres Ríos menos de una semana después del robo. El número de la SECCION DE ROBO DE VEHICULOS DEL OIJ es 2295-3853.  Siempre es posible que la moto caiga en algún operativo en algún momento y, de hecho, para volver a la anécdota de mi compañero Steven, la moto apareció como un año después en Buenos Aires (Zona Sur del país, para los lectores extranjeros), súper lejos de donde se la robaron. Un finquero de esos corruptos que compran cosas robadas se hizo de la Falcon 400 y sonó en un operativo. Ya el seguro le había pagado a Steven, pero igual el OIJ le notificó de la captura de su antigua moto, que estaba en condiciones deplorables.
Démos tantos datos como sea posible sobre la moto, especialmente Número de VIN, Número de Motor, señas y particularidades de la moto. Si pusimos en práctica el grabado de piezas esta precaución podría rendir sus frutos si se captura el vehículo más adelante y nos toca ir a reconocerlo.
Lo siguiente es subir anuncios en internet con fotos de la moto, número de placa, lugar del robo, señas y la historia de lo sucedido. Los foros, redes sociales, blogs y otros son buenas opciones para alertar a tanta gente como sea posible.
Si alguien nos contacta para pedir rescate o “ayudarnos a recuperar”  la moto, no caigamos en la trampa de negociar con las ratas o sus cómplices. En serio, hay que estar como operado de la cabeza para creerse el cuento de que vamos a llevar plata para que nos devuelvan la moto, cuando fácilmente nos pueden volver a asaltar.

Conclusiones y recomendaciones finales

Como bien anotamos al inicio, la Moto es un vehículo fácilmente robable y si en realidad los rateros se lo proponen  casi garantizado van a encontrar la manera de despojarnos de nuestra adorada amiga, ya sea vulnerando nuestros dispositivos y sistemas de seguridad o vigilando y anticipando nuestros movimientos. La estrategia general debe ser siempre la de aplicar una cierta paranoia, revisar nuestro entorno y no dejar ni el menor resquicio para que nos conviertan en víctimas de robo o bajonazo. Espero que la lectura de este artículo nos sirva a todos para reflexionar sobre lo sencillo que es robarse una moto, sobre todo si vivimos engañados con el bobo “a mí no me va a pasar” , pero que justo por eso vamos a recurrir a todos los trucos y contra medidas para desincentivar ese robo y, si ya sucedió, tener pautas básicas sobre qué hacer. Quién irá a ganar en esa lucha, ese juego psicológico pero real y latente entre Descuidados y Rateros?  Ustedes y yo podemos evitar ser estadística.

R.




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EMERGENCIA: RETOME EL CONTROL!

Uno de mis grandes mentores del ciberespacio, James R. Davis, de quién luego hablaré con más detalle en algún otro artículo, siempre les hace la misma recomendación a los principiantes sobre cómo recuperar el control de la Moto si en algún momento se ven en la necesidad:

"Oprimir ambas manillas (freno delantero y clutch) si están a punto de perder el control."

Vamos a entrar a analizar este consejo, que es muy acertado, en detalle:

El principante de las motos como aún no ha desarrollado el tacto exquisitamente delicado y preciso que se requiere para manipular los frenos, el clutch y el acelerador de su vehículo, está expuesto a que en cualquier momento una reacción instintiva lo traicione y la moto haga fiesta sin su dueño.  A la orden del día siempre están los agarronazos de freno delantero (sobre todo en curva), apoyar la mano en el acelerador y soltarlo de un solo del susto o quedarse paralizado mientras se le abre más el gas, por no hablar de soltar el clutch como si nos hubiera picado mientras la moto pega un brinco de padre y señor...si no sale disparada y hasta en una llanta porque estábamos pegados al gas también!

La utilidad entonces del consejo de Jim R. Davis está en que al apretar hasta el fondo el Clutch (izquierda) vamos a desconectar por completo la potencia a la llanta trasera de la moto y, sin importar si le estamos dando una barbaridad de gas, la moto no va a ir a ninguna parte. A bajas velocidades, esto va a hacer que la manilla del clutch funcione como un freno trasero por defecto, lo que es de gran ayuda si del susto vamos con las piernas de fuera y no acatamos a aplicar el freno de pedal a la derecha (que en otros temas he dicho que es el mejor freno si vamos aprox. de 25km/h para abajo).

Por otra parte, apretar la otra manilla, la de Freno Delantero (derecha) nos ayuda a rematar la deceleración que iniciamos con el clutch. Aunque también en otros temas he dicho que de  los 25km/h para abajo el freno delantero per se NO es la opción más natural, la combinación simultánea Clutch + Freno Delantero a baja velocidad proporciona un efecto de frenada bastante adecuado para salir del problema.

Toca aclarar de que esta excelente recomendación, apretar las dos palancas a la vez antes de perder el control, no es garantía al 100% de que la persona no se va a caer.  Como dejé entrever unos párrafos atrás, en un giro cerrado y a baja velocidad lo peor que puede hacerse es apretar el freno delantero y, si la técnica que nos sugiere Jim Davis se aplica en esta situación, nos vamos a caer o tendremos que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para evitarlo.  Aún así, recordemos que estas son técnicas salvatandas para principiantes, que de otra forma podrían hacer algo mucho peor, como quedarse pegados al gas o cerrar los ojos y sacar las piernas sin ton ni son antes de estrellarse.  En realidad, es mucho mejor una caída a baja velocidad y sus respectivos raspones que algo más allá de la gravedad de un ego resentido.

Como menciona Jim Davis, esta reacción de emergencia es fácil aprenderla y en cuestión de segundos le puede evitar a un principiante, independientemente de su nivel de pericia, un muy mal rato con su moto. Ya con un poco más de experiencia entonces la misma persona podrá agregarle una o dos acciones más a su protocolo de emergencia, como apagar de un dedazo el corte de ignición (botón o interruptor a la pura par del acelerador) si al frenar adelante no logró devolver el puño del gas y agregar freno trasero para una frenada más balanceada.

Recuerden, este es un pequeño ejercicio que les puede salvar el pellejo en más de una ocasión cuando apenas están comenzando. Si las cosas se ponen color de hormiga...

"Opriman ambas manillas (freno delantero y clutch) si están a punto de perder el control."

 Nos vemos en Carretera!

R.


P.D: si quieren revisar el artículo de James R. Davis, este es el enlace en inglés.


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DIAGNOSTICO EN DOS RUEDAS, PARTE 2

Continuamos entonces con el tema anterior, para los que presienten que aún no manejan tanto como creen y para aquellos que apenas van comenzando con las motos.

6. ¿MANTIENE LA VISTA AL FRENTE Y AL FONDO AL IR EN LINEA RECTA?

Como habíamos mencionado en el tema de Moto Sniper, la vista siempre tiene que ir enfocada en la dirección en que deseamos ir. En rectas, es súper peligroso ir viendo hacia abajo, como hace demasiada gente (y ni siquiera aquellos con muchos años de manejar moto se salvan de esta terrible maña). Enorme diferencia hace ir en recta y ver qué hay 100 metros o más adelante, en vez de 30 metros, sólo por llevar la vista o la cabeza agachada. Para corregir este peligroso patrón de conducción ponemos a los alumnos a sortear a pie una línea de conos  (sí, la moto es un distractor al inicio), mientras su vista frontal se dirige hacia el horizonte y le dejan el resto a la vista periférica (lateral, superior e inferior). Con este trabajo conjunto de ambos tipos de visión se logra esa vista panorámica que utiliza el Motociclista Entrenado, tanto para ejercicios de conos como para la vida real en carretera y lastre. Aquí es blanco o negro...Vista al frente y al fondo!


7. ¿SU CABEZA Y VISTA GIRAN Y SE ADELANTAN EN LAS VUELTAS?

Si su cabeza no se voltea por lo menos unos 90 grados con respecto a la manivela, adelantando la vista lo más posible al giro que estamos a punto de tomar, es cuestión de tiempo llevarse un susto o tener un accidente. Crudo pero cierto...muuuy cierto! Si al leer esto aún no entiende la técnica, extienda la manos hacia el frente como si fuera agarrando la manivela de su moto, luego mantenga la cabeza erguida y gírela por encima del hombro hacia la izquierda y hacia la derecha. Sienta la tensión en el cuello, mientras sus manos siguen sujetando la manivela imaginaria al frente y dése cuenta de que esta es la UNICA forma de poder anticipar una amenaza o situación de riesgo durante una curva o sucesión de ellas.  Cualquier otra reacción instintiva, como ver hacia abajo o llevar la cabeza y vista en alineadas con la manivela, representa enorme peligro para el conductor de la moto. Ahora, si está pensando que le daría miedo dejar de ver hacia el frente para entrar a la curva, hay que entender lo siguiente: mientras íbamos en la recta la vista ya iba escaneando el horizonte, lo que nos da chance de girar la cabeza hacia la curva y además aún contar con parte de la vista periférica para percibir de reojo si de repente algo se cruza por la recta inicial mientras damos la vuelta. Suena complicado, pero vale la pena el esfuerzo para mantenernos seguros y contentos sobre la moto y no debajo de ella, de un carro o un camión.


8. ¿VER HACIA ABAJO ES SU UNICA FORMA DE PASAR CONOS?

Esta es otra reacción instintiva que, aunque a algunos les permite pasar los conos en la prueba de manejo, se transforma en otra propensión a accidente en carretera.  Ver hacia abajo en este y otros contextos equivale a sacrificar perspectiva por falsa seguridad, a parte de elevar de forma inminente las probabilidades de accidente.

Si bien es cierto que muchos "sabelotodos" (algunos de los que he conocido ni siquiera podían pasar la prueba de manejo en conos) se mofan y quejan de que "en la vida real uno no anda pasando conos", en la vida real en carretera no tener control absoluto de la moto es un accidente esperando a suceder y no poder pasar conos con la vista arriba nos pone en esa misma y exacta situación.

Que es difícil? Sí, claro. Que se siente que se va a llevar uno todos los conos entre las llantas? También, pero con el entrenamiento adecuado y suficiente práctica se cura. Complicaciones de ver hacia abajo en la prueba de manejo? Se pierde la perspectiva al tener que estar subiendo la vista cada cierto tiempo para reajustar ruta. Complicaciones en la vida real? Llevarse entre las llantas a un vendedor de periódicos, verduras o chucherías en la presa, no ver el espacio entre carros que se abre para darle campo a otro vehículo que cruza transversalmente por el congestionamiento, no ver a los otros motociclistas que se pasan de imprudentes rodeando carros, pasar reventándonos contra el endemoniado espejo matamotos de un Dodge Ram o similar.

La forma en que les enseñamos a nuestros alumnos en la Escuela de Manejo BMW es, como mencionaba antes, hacerlos caminar entre una línea recta de conos a 3 metros de distancia el uno del otro mientras mantienen la vista alta y fija en un punto fijo en el horizonte. Mientras buscan pasar entre cada par de conos en el punto medio, en un ángulo de 45 grados más o menos aprenden a trabajar en conjunto la vista frontal y la periférica, con el fin de lograrla mayor perspectiva de la vista panorámica. Una vez que se empieza a poder llevar la vista alta y empezamos a "ver" los conos con la vista periférica, empezamos a aprender a controlar el entorno con la mirada. Al terminar la fila de conos, la vuelta se debe dar con la cabeza adelantada al giro y la vista buscando el siguiente punto de referencia en el horizonte para volver a pasar los conos de regreso, una y otra vez.

El paso siguiente es montarse en la moto y, mientras vamos caminando con los pies afuera y con mínimo gas o a puro clutch, seguimos pasando los conos uno por uno y por el punto medio de cada par con la vista siempre al frente y trabajando la manivela de un lado al otro en la pasada de conos.  La vuelta para pasar la fila de conos de regreso se hace igual que dijimos arriba. Al poder realizar este ejercicio con la vista panorámica es ahí el momento de empezar a dar un poco de gas a la moto y, luego, subir ambos pies a la moto para llevar a cabo la práctica de conos.

Lo anterior es apenas un inicio de lo que practican nuestros alumnos y alumnas, pero con las indicaciones acá y la práctica suficiente poco a poco llevan al estudiante disciplinado a dominar la técnica de pasar conos con la vista al frente y al fondo, con vista panorámica para no perder nunca perspectiva y tener el entorno vigilado.


9. ¿CONTROLA LA MOTO A BAJA VELOCIDAD O LA MOTO SE SALE CON LA SUYA?

Como se ha dicho en otros apartados del blog, cualquiera se monta en una moto, mete primera y se va con el acelerador abierto como kamikaze...hasta un monito entrenado puede hacer esto. No me canso de decir que el control real de la moto se ve en las técnicas de manejo a baja velocidad, aunque para algunos esto puede ser aburrido por la abundante repetición de ejercicios que requiere.

Contrario a lo que piensa la mayoría, andar en moto NO es fácil, y se requiere de más equilibrio, coordinación y conocimientos básicos de Física aplicada para entender la Moto y sus particularidades de manejo. Cuando no se domina la moto, el vehículo fácil, fácil nos puede quedar de corbata, con consecuencias que van desde lo cómico o vergonzoso hasta lo grave y fatal. 

Si la moto se le anda apagando a cada rato (moto de marchas), frena chillando llantas o rebotando las suspensiones, tiene que hacer fuerza para sostener la moto cada vez que se va a detener, le cuesta girar con fluidez para ambos lados y no puede pasar ejercicios de conos a 3 o 4 metros de distancia (según la moto) consistentemente y con técnica, tal vez sea hora de reconocer que usted es controlado por su moto o, al menos, es muy susceptible a ello en cualquier momento.  Realmente se va a arriesgar, mi querido lector o lectora, a dejar que por pura bravuconería su moto le tome de sorpresa y le robe su aparente control para causarle un accidente?



Pongo fin entonces a este tema esperando que toda la gente que cree que "ya maneja", o los que son conscientes de que les falta pericia aún, hayan sacado el tiempito para leer con detenimiento y reflexión sobre estas cosas que casi nadie, o nadie del todo, le dice a uno a la hora de aprender a manejar moto. Nos vemos en carretera!

Rodrigo M.




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DIAGNOSTICO EN DOS RUEDAS...SE ATREVE?

Si no fuera tan perturbador como de verdad lo es creo que me haría gracia que todo mundo crea que conduce mucho mejor de lo que realmente lo hace.  Es una cuestión bastante generalizada que la gran mayoría de gente cree que porque tiene muchos años de manejar o tiene poco pero cuenta con un buen nivel de habilidad (al menos en términos relativos) ya son súper choferes. Dios guarde entonces llegar y sonarle el pito o hacerle cambio de luces al chofer que circula por el carril rápido a 60 por hora porque viene distraido hablando con los pasajeros o por celular o reclamarle al moto idiota (culo pela'o, casco mal puesto, sin seguro y hasta sin licencia) que viene pasando mensajitos de texto porque se expone uno a que lo madreen, lo amenacen, lo reten a pelear o hasta le peguen un balazo.  Estos conductores que viven engañados con respecto a sus habilidades al volante o la manivela se cruzan de un carril a otro sin poner direccionales, frenan donde no deben y no se dan cuenta de lo que hacen por ir distraidos o porque les vale un recarajo.

No es de extrañarse tanto si tomamos en cuenta que no recibimos ningún entrenamiento estructurado para andar en bicicleta, que nos enseña un amigo o familiar a manejar carro y agarramos una moto pensando que es muuuuuuuuy fácil de manejar solo porque tiene detalles que nos recuerdan a la bici o porque aprendimos a dar vueltas a la manzana, en un parqueo o en una finca.  En cuanto a los carros, desde hace rato pienso que hasta cierto punto pueden ser tan caballos como quieran sin tener que afrontar consecuencias tan graves como las que le tocarían a un motociclista en la misma circunstancia. De vuelta con las motos, desde que doy clases de manejo no dejo de insistirles a l@s estudiantes que debemos considerar nuestro vehículo de dos ruedas y su conducción como un tema serio y digno de estudio.

Ahora, como no todos los motociclistas pueden asistir a nuestras clases, o no lo consideran necesario porque "ya saben", les ofrezco una mini guía para autodiagnosticar sus destrezas y si de verdad son tan afiladas como podrían y por fuerza deben ser para seguir andando en moto.




1) Cuál es el freno principal de la moto?

Mucha gente, recordando los traumáticos leñazos sufridos al aplicar el freno delantero de la bicicleta, piensa que el asunto es igual en una moto y evitan a toda costa utilizar la manilla derecha de la moto.  La receta entonces que muchos motociclistas aplican es frenar con el pedal (freno trasero) y olvidar lo más posible el freno delantero.  NOTICIA DE ULTIMO MINUTO: EL FRENO DELANTERO ES EL FRENO PRINCIPAL DE LA MOTO!!! Así es, amigos y amigas: en general para todas las motos es el freno delantero el principal y puede utilizarse a cualquier velocidad si se tiene el conocimiento y práctica para ello (no se puede afirmar lo mismo del freno trasero, más útil a velocidades menores).

Durante situaciones de deceleración (aplicar frenos o dejar de acelerar) se da una transferencia de peso hacia el tren delantero de la moto (y el tren trasero se vuelve proporcionalmente más liviano), que permite aplicar con más presión el frenado delantero sin tener que salir catapultado por encima de la manivela. Entendamos lo siguiente: NO es que uno no pueda salir volando por encima de la moto por frenar más de la cuenta adelante, pero es más difícil que esto suceda en moto que en bicicleta y la razón es la relación de peso entre vehículo y chofer.  Ni midiendo 1,90m. y reventando la camisa de puro músculo va a pesar un piloto más que los 120kg promedio que pesa una moto liviana para adultos.

Hay que tener muy claro que gran parte del frenado técnicamente correcto está en saber administrar la presión de frenado y la tracción del vehículo. Para lograr esto debemos pensar en que entre más peso y tracción cargue una llanta determinada durante el frenado, más va a tocar utilizar ese freno con respecto al otro.  Ahora, como dijimos hace poco, la deceleración, especialmente cuando viajamos a más de 25 km/h, se va a concentrar más que nada en el frente de la moto y, si no utilizamos el freno delantero hay una gran probabilidad de alargar mucho la frenada, abusar del freno trasero y provocar un derrape de la llanta trasera. Cabe destacar que entre más rápido viaje la moto antes de la frenada el freno delantero va a cobrar enorme importancia en las etapas inicial y media de la frenada, mientras el exceso de peso y tracción en el tren delantero poco a poco se empieza a redistribuir hacia el tren trasero. En otras palabras, a mayor velocidad mayor uso de freno delantero (la contraparte es el freno trasero: a menor velocidad mayor uso de pedal). Es posible utilizar el freno delantero también a baja velocidad, pero esto requiere de muy buen tacto y destreza, ya que este es el territorio por excelencia del freno trasero. Trataré estos detalles de frenada con más profundidad en otros apartados del blog.

2) Al ir despacio, casi deteniéndose, su moto sufre rebotes de suspensión delantera?

Si esto le sucede quiere decir que no está frenando de la mejor manera posible y que está aplicando mucho o muy rápido la manilla derecha de freno delantero.  Debemos tener en cuenta que una frenada correcta debe ser suave pero eficaz, sin rebotes de suspensión ni movimientos bruscos y descontrolados. A menos que estemos ejecutando una frenada de emergencia, a la hora de frenar la moto debe poder detenerse como una pluma.

En las pruebas de diagnóstico que nos toca realizar en la Escuela BMW, una de las primeras cosas que observamos es cómo frenan los alumnos y no pasa mucho antes de que afloren las mañas. Ese infame clavonazo y posterior rebote de suspensión delantera siempre quiere decir que tenemos a un estudiante inexperto o a uno con experiencia pero con vicios de la conducción del amigo o familiar que le enseñó (o con mañas de su propia cosecha).

El asunto de este mal hábito de frenado no es sólo que se ve feo (horrible!), sino que el desequilibrio que provoca en las suspensiones y chasis de la moto muchas veces amenaza con llevarnos al suelo (y terminaremos abajo si aplicamos ese freno delantero en un giro cerrado como en una vuelta en U estrecha o en pasadas de conos).

La explicación de este clavonazo de suspensión delantera y rebote es que cuando la moto viaja a baja velocidad, digamos de 25 km/hora o menos, su tracción es predominante en el tren trasero. En este caso, si no atacamos directamente esta fuente de tracción atrás, ese frenado delantero va a detener la llanta de adelante en seco y nos va a dejar listos para recibir el golpe invisible de la inercia, o impulso acumulado. Lo que viene es el consabido clavonazo o cabezazo adelante y el rebote se da después del clavón, al soltar la manilla de freno delantero.  Se necesita mucho tacto y fineza para detenernos con freno delantero sin clavar la suspensión y al principio, para no complicarnos demasiado mientras logramos mayor pericia, podemos limitarnos a efectuar todas las frenadas de menos de 25 km por hora con el freno de pedal, el trasero.

En etapas posteriores buscaremos aplicar la Frenada Integral, que implica el uso simultáneo de ambos frenos, pero cada uno con la presión de frenado adecuada en cada momento de la deceleración. Les prometo más detalles luego.

3) Saca ambos pies antes de detenerse en la moto? Si no, cuál pie saca primero y por qué?

Si uno le pone cuidado a los motociclistas que andan en la calle, todos realizan una gama de combinaciones de hábitos de frenado, donde el común denominador es la falta de destreza y técnica. Están los que medio kilómetro antes de detenerse sacan un pie, mientras que otros sacan los dos; los hay que esperan a detener la moto por completo (ajá, clavonazo delantero incluido) y sacan los dos pies como muñequitos de pared de doctor pediatra (al menos de mi viejo pediatra). Están también aquellos que bajan primero el pie derecho y los que se van más por la izquierda, mientras que unos bajan uno y luego el otro se queda en el freno de pedal...Si usted, querido lector, sigue alguna de estas costumbres pero no sabe explicar porqué, ya eso dice mucho de la técnica...o falta de ella.

Algo que aprenden nuestros alumnos es que cada movimiento que hacen debe ser estudiado: nada de hacer movimientos de gratis, sin fin ni razón alguna.  Dentro de esto, a la hora de frenar los estudiantes aprenden que la pierna izquierda es la primera en bajar de la moto y que sólo va a suceder cuando se hayan detenido por completo. Eso de ir frenando a poquitos, dando brinquitos con un pie mientras la moto sigue un dudoso avance sin detenerse donde al chofer le hubiera gustado es una de las primeras cosas que eliminamos con el entrenamiento.

La idea es que, como dijimos anteriormente, cuando vamos de 25km por hora hacia abajo, la tracción de la moto se concentra en el tren trasero y para disminuir esa tracción y crear frenado tenemos que trabajar con el pedal, o freno trasero. Para lograr esto, debemos inclinarnos un poco a la izquierda para hacer contrapeso y mantener el pie derecho sobre el freno trasero. Una vez detenida la moto, sacamos la pierna izquierda, la de apoyo, y la derecha se puede quedar ya sea sobre el pedal o puede bajar sin sobresaltos para descansar o sostener mejor la moto (como cuando llevamos pasajer@).

Como dijimos, cada movimiento está fríamente calculado y por eso es susceptible a ser explicado en detalle y apegado a fundamentos.


4) En qué posición va su mano izquierda con respecto a la manilla del embrague o clutch al manejar la moto?

Llevar la mano izquierda extendida durante la conducción para tener siempre la manilla de clutch a mano fue una de esas cosas que en realidad aprendí solo...no sé si por instinto o porque me parecía que ahorraba tiempo activando y desactivando la transmisión de la moto con la mano ahí. Con el tiempo, leyendo y curioseando en foros y páginas de internet me fui dando cuenta de que después de todo mi instinto al respecto no estaba del todo errado, ya que se habla de que este hábito nos puede ahorrar valiosas décimas de segundo en el tiempo de reacción ante una frenada de emergencia y realizando cambios de marcha apropiados para una evasión de obstáculo en carretera. 

Si entendemos esto así, entonces las fallas comunes de los alumnos que llegan al Diagnóstico son no llevar la mano lista sobre la manilla del clutch del todo o llevar unos cuantos dedos en vez de los cuatro. Esto nos lleva entonces a hablar de las frenadas de emergencia.


5) Sabe cómo frenar durante una emergencia?

En un momento en que de la nada nos toca pegarnos duro a los frenos, si no sabemos con exactitud qué es lo recomendado para estas situaciones casi que fijo tenemos medio accidente garantizado.  Los que por costumbre frenan en exceso con el freno trasero (por que creen que es el freno principal de la moto) van a hacer eso mismo en la frenada imprevista: presionar con fuerza desmedida ese freno y entrar en cuestión de segundos en pleno derrape trasero.  Si la técnica correcta pudo haber prevenido esta pérdida de tracción de la llanta trasera, el mal frenado termina haciendo muchas veces que el motociclista se estrelle, se caiga o salga volando de la moto, por no decir más.

Lo que hay que saber acá es que en una situación de emergencia la sobrecarga de información que llega al cerebro y la enorme cantidad de adrenalina que va a empezar a correr por nuestras venas va a tender a entorpecer nuestra motora fina para la frenada, a menos que tengamos un conocimiento técnico sobre cómo ejecutar la maniobra y la tengamos muy bien practicada.  En un momento tan crítico va a ser casi imposible lograr manejar los controles del lado izquierdo de la moto para ir compresionando marcha por marcha y los controles del lado derecho para ir frenando integralmente con manilla y pedal, así que vamos a buscar simplicar al máximo la frenada de emergencia.

Como nuestra prioridad número uno va a ser perder velocidad tan pronto como sea posible y con el menor esfuerzo, vamos a olvidarnos de las marchas y para esto vamos a meter la manilla del clutch hasta el puro fondo para anular la transmisión de la moto (y la potencia que llega a la llanta trasera). Mientras llevamos ese clutch hundido por el otro lado vamos a ir aplicando la mejor frenada integral de nuestro repertorio, o sea, freno delantero y trasero a la vez, pero cada uno con presión de frenado diferente según el peso y tracción de cada llanta durante las etapas inicial, media y final del proceso.

Esta es la parte realmente difícil de frenar una moto, habilidad que se debe aprender primero sin la ayuda del ABS ni frenos integrados (el exceso de frenado trasero activa parcialmente el freno delantero).  He escuchado de casos en que una persona demasiado acostumbrada a que el ABS le salvara el trasero, tras desconectar el dispositivo sin darse cuenta, aplicaba una mala frenada solo para salir volando de la moto o caerse tras el derrape sorpresa.

Una vez que logramos el alto total, vamos a poder redirigir nuestra atención a otro par de puntos importantes: bajar las marchas nuevamente a primera para tener la moto lista para salir de nuevo y asegurarnos tan rápido como sea posible de que no viene otro vehículo por detrás a amenazar nuestra posición.

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Vamos a dejar esta primera parte del tema, que al final me di cuenta de que me iba a salir muuuy largo. Apenas me sea posible estaré publicando la segunda parte de este importante tema de autodiagnóstico, para ayudarles a aterrizar a todos los motociclistas que creen que saben mucho pero aún tienen algo de humildad y curiosidad para llevar su técnica de manejo a otro nivel. Recordemos que SIEMPRE podemos aprender a ser mejores motociclistas y no de esos que "ya manejan".


R.



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MI AMOR, QUIERO UNA MOTO...Sun Tzu y El Arte de la Guerra

Qué me irá a decir...seguro no le va a gustar, me va a torcer los ojos, se me va a enojar, al rato me arma un desmadre...pucha, mejor le digo otro día que esté de mejor humor...no, mejor le digo ya...para salir de la duda...con suerte no es para tanto...no sé...diay, (respiración honda):

Mi amor, quiero una moto...

Si se sintió identificado, mi querido lector masculino, o por lo menos le fue fácil pensar en amigos y conocidos suyos que están en una situación parecida, permítame echarle una mano amiga. Aunque aún disfruto de mi soltería, ya me ha tocado en repetidas ocasiones darles un poco de Consejería Matrimonial Motociclística a algunos de mis alumnos. Después de todo, aunque a los solteros nos haga a veces gracia imaginarnos al pobre esposo todo acongojado exponiéndole a la doña su nueva "locurita" de la crisis de los __ (pónganle la edad, la mía fue a los 25), no es buena idea echarse un pleito encima con la persona con quién se comparte techo, hijos, bienes y obligaciones. Antes que esto, es mejor prepararnos para una posible batalla dialéctica donde nos va a tocar anticipar y refutar los argumentos de esa esposa ("casi esposa" o novia), para demostrarle en el contexto de un diálogo sano y equilibrado que sus argumentos no son tan sólidos como ella y hasta uno inicialmente pensaban.

Vamos a robar un poco de inspiración y sabiduría del famoso libro El Arte de la Guerra, del estratega militar Sun Tzu. Nacido hacia el año 544 A.C., en el estado de Qi, durante el período de los Reinos Combatientes en China, Sun Tzu nos dice en el capítulo de Estrategia Ofensiva que hay cinco casos en los que puede predecirse la victoria:


  • "El que sabe cuándo puede luchar y cuándo no, saldrá victorioso". Tan simple como que no vamos a salirle a la Doña con la feliz ocurrencia de que queremos una moto cuando viene estresada del trabajo, cansada o distraída pensando en que ya toca hacer las compras o algo más. Aquí va a hacer falta un poco de planeación estratégica para sacar a relucir el asunto de la moto cuando ella esté receptiva y contenta, ojalá después de darle una sorpresa agradable o de compartir un momento de franca conexión y buena vibra. 

  • "El que comprende cómo luchar, de acuerdo con las fuerzas del adversario, saldrá victorioso". Aquí se trata de conocer a la perfección los argumentos y contrargumentos que la preocupada y adversativa esposa nos va a sacar en cara al hablar de la moto. Van a salir a flote los típicos planteamientos de que la moto es peligrosa, que uno es la carrocería, que va a terminar donando órganos, que aunque uno sea cuidadoso están los demás, de que la familia está primero, etc. Esta retahila de negatividad tradicionalmente surge del hecho de que la gente, tanto el aspirante a motociclista como los que lo rodean, conocen historias y ven noticias de gente que se mata en moto o queda gravemente herida. Lo que no se dice y sobre lo que no se reflexiona es que la moto NO es un vehículo fácil de conducir pero las personas creen que SI lo es. La gran mayoría de la gente aprendió y sigue aprendiendo a andar en moto de forma autodidacta o con un amigo o familiar que también aprendió por las malas solo o con otro conocido. Siendo la moto díficil de dominar y al requerir destrezas y conocimientos técnicos que pocas veces están a disposición del público (por eso empecé la aventura de Moto desde Cero y me uní a la Escuela de Manejo BMW), no es raro ver porqué la esposa se imagina siempre lo peor en la suma Marido + Moto. Hay que hacer ver a la Señora que el riesgo siempre está presente en todos los aspectos de la vida y que no se puede vivir basado en miedos (si no no saldría uno de la cama cada día), que si uno es la carrocería de la moto entonces vamos a hacer la inversión de ponerle el mataburros más sólido, que en el juego de probabilidades y riesgos de andar en moto en la calle tomar un curso profesional de manejo y practicar siempre nos va a inclinar las probabilidades a favor, que vamos a prepararnos y sacar nuestra licencia de moto para luego asegurar la moto con todas las coberturas posibles, y que le vamos a agradecer que en vez de sabotearnos que nos apoye aunque sea un poquito dándonos un voto de confianza ante el plan estructurado y responsable que estamos a punto de emprender.

  • "Aquél cuyas filas estén unidas en un propósito, saldrá victorioso". Es acá donde alma, vida y corazón, como diría mi querida madre, tienen que estar firmemente alineadas en la consecución del propósito de la comprar la moto y volverse el mejor motociclista posible. Si hay duda, si hay flaquezas a la hora de hablar con la pareja sobre el tema de la moto, ella lo va a percibir y lo aprovechará para salirse con la suya con un poco de manipulación, en mayor medida si se opone a rajatabla a la moto. Si la Doña ve que de verdad su esposo no está dispuesto a renunciar al sueño de la moto y que ha investigado sobre motos y sus prestaciones, ha hecho un presupuesto racional de compra del vehículo y accesorios, ya sabe dónde va a tomar el curso de manejo y mágicamente la casa se ha llenado de revistas de motos y afines, sus filas van a estar unidas en el propósito de las dos ruedas con motor.

  • "El que está bien preparado y descansa a la espera de un enemigo que no esté bien preparado, saldrá victorioso". Esto es parte de lo que estamos haciendo al leer este tema: anticipar, estudiar y refutar las objeciones con las que nos van a encarar. La cuidadosa preparación de contraargumentos y el poder enunciarlos serena y respetuosamente muchas veces pueden ser la antesala a la victoria de la moto. Recordemos que el "enemigo" no es la esposa, sino sus objeciones basadas en mitos, miedo y desconocimiento.

  • "Aquel cuyos generales son capaces y no sufren interferencias por parte de su soberano, saldrá victorioso".Este punto lo interpreto como que los "generales" son los pensamientos enfocados al proyecto de la moto y, si estos no son saboteados por uno mismo, el "soberano", estos generales eventualmente podrán cumplir su cometido aunque la batalla contra las objeciones conyugales sea dura.

    Es en estos cinco puntos en los que se conoce el camino a la victoria, según nos dice Sun Tzu. Tiene entonces sentido prestar atención a los consejos de El Arte de la Guerra y prepararnos para tratar el tema de la moto con la pareja y hacerlo de la manera más estratégica y sana posible. Con paciencia y respeto debemos levantar nuestra ofensiva y poco a poco ir educando a esa esposa o compañera para que vea esa otra cara del Motociclismo que tan pocos conocen: un Motociclismo seguro y responsable donde hasta la mujer más anti-motos se empiece a apuntar cada vez más. Los veo con la Doña en carretera!


     R.









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    CRONICA DE UNA CAIDA ANUNCIADA


    A través de los cientos de estudiantes que he tenido la dicha de atender, es fácil predecir cuándo, cómo, dónde y por qué se hacen propensos a una caída. Ni siquiera me refiero a caídas de verdad,  a aterrizajes forzosos donde la persona se lastima y la moto sufre daños considerables…hablo más bien de las caidillas “sin gracia” que en algún momento el estudiante novato (y hasta uno que otro no tan inexperto) termina siempre probando. 

    Estas caídas predecibles son el resultado de la inexperiencia y casi todos pasamos por ellas por la simple razón de que nos toca aprender sin la instrucción adecuada. En el contexto de que manejar una moto es mucho más sutil y complicado que su contraparte de 4 ruedas, es deplorable que en Costa Rica haya decenas de escuelas de manejo de automóviles y hasta hace poco ni una sola de conducción de motocicletas, y esta ha sido una de las mayores preocupaciones de Moto desde Cero.  Por esta razón, queremos compartir con nuestro estimado publico la anatomía y detalles de estas caídas “de libro” con el fin de que puedan aprender a evitarlas o, al menos, reducir la frecuencia con que  suceden.

    La Caída del Pato

    Si alguna vez han visto como caen los patitos del juego de tiro al blanco van a entender la idea que le da nombre a esta caída tan común.  La caída del pato, como mi poética creatividad la termino bautizando, se da debido a la incorrecta aplicación del freno delantero de la moto en maniobras a  baja velocidad (aproximadamente a menos de 25 km/h), especialmente durante un giro.

    Cuando nos desplazamos a menos de 25 km/hora la fuente principal de tracción de la moto es la llanta trasera y para detenernos sin movimientos bruscos tenemos que “atacar esa fuente de tracción” mediante el uso del pedal de freno trasero.  Como el principiante aun no está acostumbrado a distribuir el peso de su cuerpo ligeramente hacia el lado izquierdo de la moto para poder oprimir el pedal y concretar la frenada a baja velocidad, este tiende a ir en línea recta o a inclinarse hacia la derecha en la última fase de esa frenada.  Al hacer esto, cualquier intento de accionar el pedal de freno va a desplazar nuestro peso hacia la derecha, creando desequilibrio y forzándonos a sacar el pie derecho para evitar caernos hacia ese lado. 

    En la mente del novato esto tiene toda la lógica del mundo, pero en el mundo real esto equivale a perder la posibilidad de utilizar el freno estrella a baja velocidad, con lo que lo único que queda es aplicar rápida y desmedidamente la manilla de freno delantero. Como en esta situación la tracción y por ende el peso de la moto va concentrado atrás, la llanta delantera va liviana y es fácil de trabar frenando mas de la cuenta con la manilla derecha. Cuando esto sucede, la llanta delantera frena de forma brusca y en seco, justo para recibir “el golpe invisible” del impulso acumulado, o inercia, que traía la moto. Este golpe invisible envía la inercia hacia las suspensiones delanteras y crea  una dinámica de descontrol e inestabilidad en el chasis de nuestra moto. 

    Si todo lo anterior sucede durante una frenada a baja velocidad en línea recta, dependiendo de la velocidad previa al mal frenado, el peso y altura de la moto (para nombrar apenas los factores principales), a pesar del tirón o cabezazo que va dar nuestra amiga de dos ruedas, aún va a ser posible salvarnos de la caída. Sin embargo, si esto se da durante un giro lento, el solo hecho de clavar el freno delantero va a ser casi una certeza absoluta de caída (las probabilidades de sostener la moto, por más bajita y liviana que sea, son casi nulas y si acaso, suelen terminar en “tirones musculares” en la  baja espalda).


    Caída del Pie Resbaladizo

    Este otro tipo de caída puede darse en movimiento o incluso con la moto detenida y es más común de lo que mucha gente se imagina.  Lo usual es que al detener la moto, digamos en un alto o semáforo, bajemos un pie o ambos y suframos un resbalón por una superficie arenosa, por piedrillas, una mancha de aceite, barro, musgo o cualquier sustancia o material que produzca baja tracción y deslizamiento de nuestra suela. Aunque muchas veces estas caídas tontas y aparatosas no hacen más que herir nuestro orgullo y convertirnos en el hazmerreir de los espectadores, en ocasiones nos pueden lesionar un tobillo, regalar un quemón de mufla o alguna otra enojosa lesión. Esta es una de las razones por las que es muy importante siempre utilizar calzado con suela antideslizante y que además proteja el tobillo o más arriba. Tampoco podemos prescindir del cuidado de ver dónde terminamos poniendo los pies al frenar la moto.

    La Caída del Botonazo

    Por el puritico descuido de no revisar si la moto esta en Neutro y arrancar con la manilla del clutch hasta el fondo, esta otra caída sin gracia consiste en girar la llave de ignición y acto seguido apretar el botón de arranque eléctrico. En este caso, si la moto había quedado en marcha, el botonazo va a hacer que la moto de un dramático respingo y el brinco o cabezazo que pega es para no estar al frente.  La falta de cuidado puede costarnos caro, más si tras el botonazo la moto se incrusta en el bumper de un Audi, BMW o algún otro carro de lujo, o si termina hiriendo a alguien que iba pasando o estaba cerca.  Una vez le presté la moto a un señor y al final me dejó la marcha puesta en 1era. En aquel tiempo yo no acostumbrada dejar parqueada la moto en marcha y menos aun meter el clutch hasta el fondo antes de darle botón, así que cuando recogí mi moto y la encendí, esta pegó tal brinco que se me escapó de las manos, pegó contra una pared y luego cayó al suelo. Gracias a Dios no iba pasando nadie, pero a parte del horrible susto que me llevé, mi moto, la GN125, tuvo que sufrir las consecuencias  y me tocó cambiar manivela y un direccional de adelante…y todo por una tonta falta de cuidado!

    La Caída de la Patilla Fantasma

    Otra forma de visitar el suelo es bajar la patilla lateral de la moto de prisa y sin cuidado.  Si durante ese momento no extendemos bien la patilla hasta su máxima posición o el resorte cede (puede ser falta de grasa o daño de la piecita) no va a pasar mucho tiempo antes de que nos demos cuenta.  No podemos dejar de revisar la moto con regularidad y darle el justo mantenimiento para que ella nos cuide luego a nosotros en carretera y en cualquier lugar. También hay que recordar que antes de bajarnos de la moto debemos asegurarnos de que la patilla esté firme y va a sostener la moto bien mientras nos bajamos. He visto el mal hábito, tanto entre algunos estudiantes como en otra gente, de desmontar de la moto y empezar a bajar la patilla hasta entonces. Si por alguna extraña razón se resbala la persona bajándose de la moto la caída va a ir acompañada de un vehículo de metal caliente de por lo menos unos 100 kg. La patilla va primero (lo ideal es encontrar y bajarla sin ver, para tener siempre la vista alerta adelante y por los retrovisores) y siempre va a ser buen hábito “tocar” o “empujarla” dos veces para verificar que no nos va a pegar un susto.

    La Caída del Enganche

    Esta es la mala experiencia de que la ropa, el bulto, un cordón del zapato o cualquier otra cosa que llevemos encima se nos quede enganchada en alguna parte saliente de la moto, especial pero no exclusivamente cuando nos vamos bajando.  Hay que tener mucho cuidado con esto y ni siquiera tanto cuando subimos o bajamos de la moto, sino cuando vamos en carretera. Una vez casi me mato entrando a una curva porque un cordón se me enredó en la patilla de cambios y no pude bajar la marcha a tiempo…No se sorprendan si ahora lo único que calzo son botas y, si acaso tienen cordones, los uso cortos o me los guardo dentro del zapato. En cuanto al resto de la ropa, como pantalones flojos, tirantes sueltos del maletín o lo que sea, se aplica el mismo consejo. Recientemente me tocó ayudar a un muchacho que terminó con el suéter enredado en la cadena de la moto (a mí ya me había pasado lo mismo hace tiempo con la capa de la moto!).


    Probablemente se me estén olvidando algunas otras caídas sin gracia, pero baste por ahora con las ya mencionadas.  Tengo fe en que a través de esta lectura, mis estimados lectores y lectoras, vayan aprendiendo mejor como evitar esas caídas por las que muchos pasamos para no repetirlas. En realidad no es necesario estarse cayendo para aprender, así que ojalá empiecen a experimentar por cabeza ajena.






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